"Lo verde empieza en los Pirineos"

Pero si hay alguien que en realidad no sabe nada de hijos ese es Reverendo. Cuando ve a Camilo con un compañero en la habitación pronto sospecha que hay lío, y cuando el amigo intenta besarle piensa que su hijo es gay. El pianista del cabaret pronto empieza a sumar dos y dos, los estudios de enfermería, que hubiese dejado a Fany, tiene claro que su hijo es gay y pronto reúne a los hombres para que finjan que han tenido experiencias homosexuales delante de Camilo, algo que no termina de creerse y con razón. Finalmente padre e hijo charlan sobre el tema y Camilo le confiesa que fue su amigo el que se lanzó, pero que a él le gustan las mujeres.
Tras ver como la gente se va yendo del local, José Luis está dispuesto a reorganizar el repertorio del cabaret. Eso no lo ven con buenos ojos los empleados, que fingen querer dimitir pero al final es Virgilio el único que dimite, aunque luego se baja los pantalones, literalmente, y consigue quedarse. Si la gente se iba con los números de Lola, los de José Luis terminan porque el local se quede casi vacío ya que a nadie le gusta el baile flamenco que ha organizado. Con la ayuda de Violeta, Lola consigue que el número flamenco se remodernice en el segundo acto y consigue ser un éxito con Roxy al mando. Está claro que José Luis pondrá el dinero pero sigue siendo Lola la que en cierto modo maneja el cotorro.
Después de ver a través de un flashback cómo Lola pagaba a Cúper para que se largara de la vida de Violeta, ahora descubrimos el porqué y cuál fue la causa de darla plantón la semana pasada. Resulta que el bailarín dejó embaraza a otra bailarina y ahora tiene que ir a por su hija ya que la madre a muerto. Cúper no tiene ni idea de como cuidar a su hija Daniela, y menos aún cuando le viene la regla. Al final es Violeta, que por fin descansa por saber qué fue lo que pasó, la que ayuda a la niña.
Lola ve como su hija sufre cuando los niños quieren hablar con su padre pero él los ha dejado en la completa ruina. Con sus mejores boas, la propietaria del cabaret decide ir a ver a su yerno para que le de el dinero que necesita Violeta para el banco. Vemos como la mujer saca garras y dientes para humillar al hombre ante sus socios en una reunión de trabajo. Dejándolo por completo en ridículo y dándole unos peces para que los cuide mejor que a sus propios hijos, de los que pasa olímpicamente. Un aplauso para esta señora por favor. Y otro para Roxy, que ayuda a que Violeta se olvide un rato de sus problemas poniéndose a tomar al sol delante de una obra para que las piropen.
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