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jueves, 13 de febrero de 2014

Doctora en Alabama: Balance de la segunda temporada

La segunda temporada de Doctora en Alabama ha finalizado y solo nos queda decir que ha sido algo/bastante floja. Si bien todo comenzó en el mismo punto en el que finalizó la primera temporada, podíamos imaginarnos que la relación entre Zoe y George iría por caminos opuestos a los que en realidad han ido. Nos hace reflexionar seriamente en qué estaban pensando para renovar la serie para una tercera temporada, la cadena solamente se deshizo de cuatro de sus series en mayo y tuve seis renovaciones, sin contar Hart Of Dixie, y cinco series nuevas. Su audiencia no era como la de la primera temporada, bajó notablemente y no es de extrañar.



El triángulo amoroso que nos presentaron al final e inicio de esta tanda de capítulos se veía reducido cuando Zoe quería que George, el hombre al que ha amado desde su llegada al pueblo, se tomase un descanso tras cancelar su boda. ¿Quién le iba a decir a la doctora que George se iba a enamorar? Si bien su relación con Shelby no salió muy bien no pasó lo mismo con Tansy, con quién ha estado la mayor parte de la temporada.

Wade por fin vio su sueño cumplido al poder estar con Zoe. Un sueño que se rompe cuando en una bronca él se va a pasar la noche con otra y todo se termina, o no, luego cuando la doctora se encuentra mal acude a su cama. Ni siquiera el hecho de que Wade se recorra kilómetros para declararle su amor hace que Zoe se quede en Bluebell durante el verano, resulta que ha decidido pasarlo con Jonah.



Lo que parecía que iba a ser un viento de aire fresco para Lavon no han sabido utilizarlo bien, y no en una sino en dos ocasiones. Primero fue su relación con su amor del pasado, Ruby. Pero todo termina cuando ella acepta un trabajo en Dallas y se larga. La segunda es su relación con Annabeth. Si bien disfrutábamos en los capítulos en los que se iban acercando poco a poco, cuando se convirtieron en pareja se cargaron la trama por completo, todo ha sido muy aburrido.



La familia Breeland ha seguido en sus trece. Lemon ha continuado siendo la niña caprichosa a la que estábamos acostumbrados en su primera temporada. Ahora sin George parece que ha fijado sus ojos en Lavon de nuevo, cosa que no le sale bien cuando se entera de que su amiga siente algo por él y comienza una pelea de colegio. Pero al final no le queda otra que aguantarse y abrir un bar con Wade. Brick parece que ha encontrado el amor, nada más ni nada menos que con la breve ex novia de su antiguo yerno, Shelby. Fijaos si van rápido las cosas que después de querer dejarla deciden casarse a toda prisa, todo esto sin el aprobamiento de las rubias, que quieren quitársela del medio a su futura madrastra. De Magnolia poco que decir, como personaje totalmente secundario cumple su función teniendo tramas cuando no hay nada mejor que hacer, además ha sido aún más insufrible que en la anterior tanda.



Sin duda alguna, nos va a costar ver la tercera temporada que está actualmente en emisión en Estados Unidos, y no tiene una audiencia de éxito. Muchos más nos va a costar ver la cuarta temporada, aunque aún no se ha renovado, mucho nos tememos que habrá otros 22 capítulos para conseguir la famosa "sindicación" (88 capítulos). Esperemos que la doctora Zoe Hart vuelva con las pilas bastante recargadas tras su verano en Nueva York y ponga las cosas más interesante por Bluebell en su tercera temporada.

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